EL ROL DE LA PRENSA EN LA PERCEPCIÓN DE INSEGURIDAD Y SENSACIONALISMO: EL PROBLEMA DE LA TELEVISIÓN CHILENA

Autoría: Leonoreta

Tal como nos mostraba María Olivia Mönckeberg en su libro Los magnates de la prensa (2009), los medios en Chile funcionan como un duopolio controlado principalmente por El Mercurio y La Tercera, un poder que fue construido gracias a las políticas comerciales y la complicidad de la dictadura.

Gracias a la masificación de internet y las diversas herramientas disponibles en la actualidad, se ha conseguido mayor diversidad en los medios. Sin embargo, esto ocurre principalmente en diarios digitales y programas radiales. La televisión, en cambio, sigue siendo un imperio donde los grandes magnates controlan a su gusto las líneas editoriales de sus canales.

Estas líneas editoriales son las grandes protagonistas en este escenario. La Fundación Gabo las define como: “la orientación permanente de sus publicaciones: intencionalidad de sus editoriales, selección de sus columnistas, personajes que se entrevistan o que se silencian, hechos que se destacan o que se omiten, enfoque habitual de las noticias”.

Si tomamos los cuatro principales canales de TV (TVN, Mega, Canal 13 y Chilevisión), tres de estos son propiedad de privados: el grupo Bethia en el caso de Mega; Paramount en el caso de Chilevisión; y el grupo Luksic en el caso de Canal 13. Si bien TVN es, en teoría, un canal estatal, su financiamiento depende en gran parte de la publicidad, pagada nuevamente por privados.

¿Qué quiere decir esto? Que, aunque la Constitución chilena garantiza la libertad de expresión, en la práctica esta se ha traducido en una libertad editorial absoluta para los grandes grupos económicos, sin un contrapeso legal efectivo que asegure el pluralismo o que impida la concentración mediática.

En este contexto, la línea editorial de cada canal responde más a los intereses de sus dueños que al derecho de la ciudadanía a recibir una información plural y equilibrada. Todo bajo el amparo de la ley.

Entonces, ¿cómo afecta esto a la sociedad? Según el Consejo Nacional de Televisión (CNTV), en la última década los noticieros centrales de estos cuatro canales han dedicado entre el 30% y el 40% de su tiempo a noticias policiales. Por otra parte, diversos estudios han demostrado que los medios chilenos priorizan contenidos de alto impacto emocional, abriendo frecuentemente sus programas con crímenes violentos o hechos dramáticos.

Esta representación desproporcionada de la delincuencia probablemente ha contribuido al aumento sostenido de la percepción de inseguridad, que ha crecido más que los delitos efectivamente reportados.

Es un fenómeno curioso: aunque muchas personas declaran desconfiar de la televisión como fuente informativa, esta sigue estando entre los tres medios más utilizados para informarse, solo por detrás de las redes sociales y los sitios de noticias online. De hecho, se encuentra casi 16 puntos porcentuales por encima del cuarto medio más consultado, que es la radio.

Da para pensar que, aún siendo conscientes del mal trabajo que hace la televisión chilena y de la falta de credibilidad que presenta, esta sigue teniendo una gran relevancia.

Las agencias de noticias son entidades que se dedican a producir noticias en masa, que luego venden a medios tanto nacionales como internacionales.

En 2022, Javier Martín, periodista español de Agencia EFE, con amplia trayectoria en corresponsalías de guerra y delegado de la institución en Chile, afirmó en un conversatorio en la Universidad de Chile que, para él “la televisión chilena era de las peores que había visto”, haciendo énfasis en la necesidad de ampliar las perspectivas desde las cuales se realiza el periodismo: “El número de delitos que se cometen en Madrid es mayor a los que se cometen en Santiago. Los atentados terroristas en España matan gente, acá solo queman camiones. Tenemos que poner el mundo en perspectiva”.

En ese mismo conversatorio contó una anécdota que refleja muy bien el poder que tienen los medios sobre la percepción de la población. En una ocasión, Agencia EFE Chile reportó un intento fallido de portonazo en la autopista Costanera Norte. No se concretó, simplemente fue “un susto” para la persona que lo vivió. Esa noticia llegó al mismo tiempo que otra sobre un grupo de personas armadas que había ingresado a la oficina de una mina en Antofagasta, robando un millón de dólares en oro. Adivinen qué noticia fue la que salió en televisión. Efectivamente, el portonazo fallido.

En la era posterior al estallido social, evento donde llegó a su punto más alto el cuestionamiento a los medios tradicionales, hemos visto un avance en el pensamiento crítico de las personas. El lema de “la tele miente” ha trascendido las sátiras, transformándose en parte de la cotidianeidad.

Sin embargo, aunque existe esta luz de esperanza, la realidad nos vuelve a golpear: los realities y la prensa amarilla están de vuelta, y el pésimo tratamiento “periodístico” que se da en los matinales, avalado por los canales, nos deja con un sabor amargo y con un futuro poco esperanzador.

NOTA EDITORIAL: Cabe destacar que toda columna de opinión es personal y no necesariamente representa el pensamiento de la Fraternidad.

Referencias:
 Informe Nacional 2025: Consumo de Noticias y Evaluación del Periodismo en Chile, elaborado por la Escuela de Periodismo de la PUCV y Feedback.

https://www.biobiochile.cl/noticias/nacional/region-de-antofagasta/2022/08/11/roban-un-millon-de-dolares-desde-minera-en-taltal.shtml