Un breve acercamiento al desarrollo de políticas públicas en Chile

Autoría: Patricio Marchant

En el último tiempo, el área de las políticas públicas está cobrando relevancia a nivel internacional debido a su capacidad para definir y plantear soluciones a diversos problemas que afectan a la sociedad; sin embargo, es un mundo más complicado de lo que se piensa a primera vista.

El desarrollo de políticas públicas se puede entender como una herramienta creada por el gobierno (en su papel de representante de la sociedad) para maximizar el bienestar humano. No obstante, el proceso de formulación de políticas públicas es complejo, ya que es atravesado por conflictos de ideas, intereses y recursos entre diversos actores (entiéndase actores como todas aquellas personas, grupos u organizaciones que participan, influyen o se ven afectadas por una política pública) que buscan posicionar determinadas soluciones a los problemas públicos. Esto implica que dicho proceso también está intrínsecamente relacionado con el poder, al tratarse de una lucha impositiva sobre interpretaciones motivadas por distintas ideologías.

Definir qué es una política pública no es tarea sencilla, ya que existen diversas perspectivas sobre su significado. Por ejemplo, se pueden entender como las acciones que los gobiernos toman –o no– para lograr un determinado objetivo de carácter público, sea un problema por solucionar, una oportunidad a aprovechar, un derecho a garantizar, una responsabilidad a exigir o una política existente a mejorar (Irarrázaval et al., 2020). Si bien esta definición es amplia, resalta los valores, prioridades y la gama de acciones que pueden ejercer las autoridades investidas de poder.

En la construcción de las etapas que conforman las políticas públicas, es necesario prestar atención a las dinámicas sociales (como la participación de los distintos actores: empresas, colectivos sociales, el gobierno, entre otros), el contexto histórico-espacial e institucional (por ejemplo, si un actor con poder las posiciona en la agenda pública) y, especialmente, sus impactos y resultados futuros. La aprobación social es clave, ya que otorga legitimidad a las políticas públicas, por ejemplo, de carácter simbólico, el alcalde de turno puede tomarse una selfie con la obra terminada. Por lo tanto, existen múltiples factores a tener en consideración al momento de diseñar una política, incluyendo la influencia de los diferentes poderes políticos que actúan o ceden en el debate político y social. Además, es esencial que estas sean capaces de adaptarse a los cambios en el contexto social y político para mantenerse relevantes y efectivas, por tanto, están en constante cambio.

Hay que tener presente que los gobiernos actúan en base a una agenda política, en la cual priorizan los problemas a los que las autoridades y los diversos actores prestan atención en un momento dado. Esta agenda surge del reconocimiento de problemas públicos por las autoridades competentes y del debate sobre alternativas para enfrentarlos, las cuales están influenciadas por ideologías en conflicto, imponiéndose aquella que se adapta al contexto político y social. Además, en este proceso se consideran factores económicos y los costos o beneficios políticos. No todos los problemas públicos alcanzan la agenda, pero su peso puede influir en diferentes niveles de las políticas públicas, desde su reconocimiento hasta su implementación.

Para que exista una política pública es vital que esta sea reconocida como un problema público por parte de las autoridades, puesto que solo así se dará marcha toda la maquinaria institucional y se posicionará en la agenda política como una prioridad. Los problemas públicos pueden ser de diversa índole: educación, pobreza, tráfico de sustancias ilícitas, la gestión de residuos, etc. Sin embargo, para ser considerados problemas sociales suficientemente relevantes deben cumplir ciertas condiciones. Según Gary Becker (1995) dos requisitos son esenciales: i) Deben reflejar carencias objetivas en la sociedad y ii) Los actores con poder deben reconocer estas carencias como un problema social. Por lo tanto, es necesario que existan las circunstancias adecuadas para que un problema sea reconocido y movilice tanto las influencias como las capacidades de personas con poder. Solo así podrá incluirse en la agenda política como un hecho inaceptable y dar lugar a la formulación de una política pública que busque resolver o mitigar la situación.

Una vez reconocida la existencia de un problema público, se inicia la etapa de diseño. En esta fase se desarrollan las estrategias y se llevan a cabo los debates necesarios para proponer una medida que sea eficiente y que aborde completa o parcialmente las demandas reconocidas como preocupaciones sociales. El diseño debe también garantizar una implementación adecuada. Para comprender mejor esta etapa, Olavarría (2011) la define de la siguiente manera:

El diseño son las propuestas de políticas públicas y la elección de los instrumentos que se utilizarán para materializar la intervención es una tarea que reviste características de trabajo técnico, dentro del proceso de la política pública. El diseño de las propuestas es un trabajo que requiere comprender y caracterizar el problema, definir las propuestas de intervención y seleccionar los instrumentos que se usarán para materializar la política pública (Olavarría Gambi et al., 2011).

La etapa de implementación representa el momento en que se pone en marcha todo lo acordado previamente en relación con el abordaje del problema. Esto incluye la definición del problema público, el diseño de la política, la asignación de objetivos y metas, así como el presupuesto necesario para llevarla a cabo. Además, en todo momento hay que considerar la interrelación entre los diversos actores involucrados en su ejecución, ya que esta interacción puede influir significativamente en cómo se lleve a cabo.

En resumen, el ciclo de las políticas públicas puede entenderse como:

Fuente: Rubilar, G. (2024). Políticas Públicas. [Figura]

En síntesis, el estudio de las políticas públicas es un proceso complejo y dinámico, el cual cruza por conflictos de intereses e ideologías que determinan qué problemas alcanzan la agenda política y cómo se diseñan e implementan las soluciones basado en el planteamiento del problema y su resolución. Además, el éxito de las políticas va a depender de su capacidad de adaptarse a los cambios del contexto social y político mientras intenta sobrevivir en el tiempo. Por lo tanto, en su análisis siempre hay que tener en consideración las dinámicas sociales, económicas e institucionales que las conforman. 


Bibliografía

Becker, G. (1995). Human capital and poverty alleviation. Human Resources Development And Operations Policy.

Irarrázaval et al. (2020). Propuestas para una mejor calidad del gasto y las políticas públicas en Chile. Centro de Políticas Públicas UC.

Olavarría, M., Navarrete, B.,& Figueroa, V. (2011). ¿Cómo se formulan las políticas en Chile? Evidencia desde un estudio de caso, Política y Gobierno, 18(1), 109-154.

Rubilar, G. (2024). Políticas Públicas. [Presentación]. Curso de Políticas Públicas, Universidad de Chile.